Sigan la lucha: El fin de la fase de emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no significa que la amenaza haya desaparecido.

Autores: Stephane Bilodeau ,Andrew Ewing, Eric Feigl-Ding, Carlos Gershenson, Matti TJ Heino, Sunil Raina, Luis Eugenio de Souza, Yaneer Bar-Yam

Traducido por: Alberto J Rosario,MD

La Red Mundial de la Salud (WHN, por sus siglas en inglés) insta a los gobiernos a no bajar la guardia y a seguir protegiendo a todos, especialmente a las poblaciones vulnerables, con estrategias de mitigación del COVID. El reciente anuncio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que la fase de emergencia de la pandemia ha terminado ha sido interpretado por muchos gobiernos como el momento de relajar las medidas, pero la OMS ha dejado claro que esto no es así.

El virus aún está presente y sigue causando muertes. La WHN espera que los gobiernos tomen en serio las advertencias de la OMS y continúen construyendo y manteniendo planes de respuesta a la pandemia. Esto es especialmente importante para las poblaciones vulnerables, como las personas mayores, aquellas con condiciones de salud subyacentes y las que viven en la pobreza. Las condiciones sociales, al igual que las fisiológicas, son determinantes esenciales de la vulnerabilidad.

 La OMS también ha implementado una disposición nunca utilizada en los Reglamentos Sanitarios Internacionales para establecer un Comité de Revisión que desarrollará recomendaciones a largo plazo para la gestión del COVID-19. La WHN insta a los gobiernos a asumir proactivamente esta responsabilidad en la gestión del COVID-19 y a seguir utilizando y mejorando las estrategias de mitigación implementadas en los últimos tres años.

 La Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional fue declarada hace más de tres años, el 30 de enero de 2020. Desde entonces, la OMS estima que al menos 20 millones de personas han muerto a causa del COVID-19, mientras que el virus también ha causado interrupciones y devastación profundas en todo el mundo, dejando cicatrices profundas. Las luchas y las amenazas, especialmente para quienes son vulnerables, siguen siendo enormes.

 Pero la OMS enfatiza que la lucha no ha terminado. “La semana pasada, el COVID-19 se cobró una vida cada tres minutos, y eso es solo las muertes que conocemos”, dijo Tedros. “Mientras hablamos, miles de personas luchan por sus vidas en unidades de cuidados intensivos. Y millones más continúan viviendo con los efectos debilitantes de las secuelas del COVID-19. Desafortunadamente, este virus está aquí para quedarse. Todavía está matando y sigue cambiando”.